Máscaras, expresión e identidad. Ese era el nombre del programa del día. Aunque la verdad es que no fue totalmente inesperado ya que nuestros compañeros de segundo ya nos habían adelantado lo que se nos venía para la siguiente clase de Estrategias. Sin embargo, para ambos -los que era su primera vez haciendo máscaras y los que no- se convirtió en una muy buena clase.
Para esta oportunidad, nos dividimos en 2 grupos según nuestros apellidos. El otro grupo fue con Daniel, el ayudante, a organizar el siguiente "proyecto", el cual consta del medio por el que escribo. Nosotros, por el otro lado, debimos traer ropa para ensuciar, crema y un cintillo para no ensuciarnos el pelo.
Previo al inicio de la confección de las máscaras, la profesora Erna nos introdujo el tema que marcaría el contexto de la sesión. Las máscaras, desde tiempos muy remotos, han sido parte de la cultura de distintas civilizaciones a lo largo de la historia. Y con ellas, ha ido evolucionando su significado y lo que conllevan. Si bien sus orígenes se deben a su uso como método de camuflaje o de la mano de motivos ceremoniales, hoy en día persigue fines estéticos, o bien simplemente para esconder la identidad por diversos motivos. A partir de esto, reflexionamos sobre el uso que se les da, bajo un significado metafórico. ¿De qué nos escondemos? y ¿qué tememos que el resto vea? fueron algunas de las preguntas que surgieron a partir de ello, haciéndonos cuestionarnos a nosotros mismos.
Una vez establecidas las parejas para trabajar- en mi caso, con Paloma- comenzamos a cortar tiras de yeso, las que después darían la forma a la máscara. Pero antes de empezar, fue necesario cubrirnos las caras completamente con vaselina, para después poder despegárnoslas antes de Junio. Y para no irnos pareciendo marcianos, tuvimos que tapar nuestras cejas con un papel especial.

El proceso de hacer las máscaras no fue tan largo ni difícil como algunos pensamos. Sólo necesitamos de un poco de dedicación y no reírnos demasiado. Tuvimos que mojar las tiras en agua y aplicarlas sobre la cara, tratando de hacerlo de la forma más prolija posible, y sin mucha agua para que no se disolviera el material. No moverme fue la parte más difícil, ya que Paloma se preocupaba de buscar razones para que me riera. La máscara dejó rastro de ello. Al poco rato el yeso cubría completamente mi cara y ya no me dejaba hablar. Al secarse, sentía como tiraba la piel, y sacarla fue más doloroso de lo que pensaba. Una vez seca, pude reconocerme a pesar de mi boca alargada.
Creo que actividades como esta sin duda nos permiten –además de desconcentrarnos un poco de la carga académica- desarrollar habilidades que nos serán muy útiles al momento de ejercer como Terapeutas, además de darnos la oportunidad de compartir de una manera distinta entre compañeros que a pesar de vernos siempre, no es mucho lo que nos conocemos. Además de pasarlo muy bien.

Terapia Ocupacional en la Universidad de Chile.
Empezar de cero.
Nuevo ambiente, nuevos compañeros, nuevas preocupaciones pero también nuevos intereses y mucho por descubrir. Pero al mismo tiempo, nuevas incertidumbres; ¿es lo que quiero?, ¿debería estar acá?, ¿es Terapia para mí?. Imposible no afrontar esta nueva etapa sin sentir ese "¿qué habría pasado si...?". Sin embargo, confío en lo que se viene.
"Terapia Ocupacional y Estrategias de la Intervención I". Los pensamientos de todos deben haber sido más o menos parecidos: "suena algo distinto al lado de Química y Matemáticas", "quizás no tengamos que escribir tanto", "ojalá se acerque a lo que haremos al ejercer". Estábamos cerca. Todas nuestras expectativas y dudas se resolvieron gracias a la parte introductoria de la clase, llevándonos todos -o eso creo- una agradable sorpresa. La profesora, Erna Navarrete, nos explicó la metodología, el programa, propósitos del curso y aprovechó de contarnos un par de experiencias ejerciendo como Terapeuta que sin dudas inspiró a más de alguno. Tenemos la suerte de estar estudiando una carrera tan gratificante, amplia y desafiante como es la Terapia, permitiéndonos tener un alto impacto en la vida de quienes trabajamos.
ETO se establece como el espacio de expresión y de auto-conocimiento que se necesita para una formación íntegra como futuros Terapeutas Ocupacionales. Engloba el fortalecernos a través de una actitud activa, desarrollar habilidades de auto conocimiento, la valoración de la creatividad y diversidad, buscando potenciar herramientas que nos serán útiles en un futuro próximo, en un solo curso. Además, vienen contempladas en el programa actividades muy entretenidas como la confección de una máscara y maquillaje expresivo, entre otros.
Comenzamos por una dinámica de introspección, en la que teníamos que reflexionar acerca de nuestra visión sobre nosotros mismo, qué nos identifica, cuáles considerábamos nuestros defectos y cuáles nuestras virtudes. Eso que parece tan sencillo se complicó bastante. Pareciera ser que a nadie le cuesta buscar el lado malo a las cosas, y todo lo contrario cuando se trata de ver las cosas positivamente.
Después continuamos con una actividad algo distinta a las que veníamos acostumbrados. Plasmar el cómo nos sentimos en el presente no fue fácil. Muchos se esmeraron en usar revistas o pintar paisajes. Cada uno más lindo que el de al lado.
Lo que yo hice fue un tanto diferente. Traté de abarcar en una mismo trabajo lo que siento y pasa por mi cabeza en este momento.
Lo que surgió de esto puede parecerle raro a muchos, quizás incluso sin sentido. Una mancha blanca en un fondo rojo se presta para pensar así. Para mí era la mejor forma de representar lo que me pasa. Una pintura abstracta permite, a mi parecer, abarcar muchas más sensaciones y pensamientos de lo que el dibujo nos puede ofrecer. Permite la libre interpretación, siempre y cuando no se le busque un sentido racional.
La verdad fue que una vez terminado mi trabajo, entendí el propósito de la clase, y agradecí haber tenido esta oportunidad de expresarme, y espero que el resto de mis compañeros también.