Terapia Ocupacional en la Universidad de Chile.
Empezar de cero.
Nuevo ambiente, nuevos compañeros, nuevas preocupaciones pero también nuevos intereses y mucho por descubrir. Pero al mismo tiempo, nuevas incertidumbres; ¿es lo que quiero?, ¿debería estar acá?, ¿es Terapia para mí?. Imposible no afrontar esta nueva etapa sin sentir ese "¿qué habría pasado si...?". Sin embargo, confío en lo que se viene.
"Terapia Ocupacional y Estrategias de la Intervención I". Los pensamientos de todos deben haber sido más o menos parecidos: "suena algo distinto al lado de Química y Matemáticas", "quizás no tengamos que escribir tanto", "ojalá se acerque a lo que haremos al ejercer". Estábamos cerca. Todas nuestras expectativas y dudas se resolvieron gracias a la parte introductoria de la clase, llevándonos todos -o eso creo- una agradable sorpresa. La profesora, Erna Navarrete, nos explicó la metodología, el programa, propósitos del curso y aprovechó de contarnos un par de experiencias ejerciendo como Terapeuta que sin dudas inspiró a más de alguno. Tenemos la suerte de estar estudiando una carrera tan gratificante, amplia y desafiante como es la Terapia, permitiéndonos tener un alto impacto en la vida de quienes trabajamos.
ETO se establece como el espacio de expresión y de auto-conocimiento que se necesita para una formación íntegra como futuros Terapeutas Ocupacionales. Engloba el fortalecernos a través de una actitud activa, desarrollar habilidades de auto conocimiento, la valoración de la creatividad y diversidad, buscando potenciar herramientas que nos serán útiles en un futuro próximo, en un solo curso. Además, vienen contempladas en el programa actividades muy entretenidas como la confección de una máscara y maquillaje expresivo, entre otros.
Comenzamos por una dinámica de introspección, en la que teníamos que reflexionar acerca de nuestra visión sobre nosotros mismo, qué nos identifica, cuáles considerábamos nuestros defectos y cuáles nuestras virtudes. Eso que parece tan sencillo se complicó bastante. Pareciera ser que a nadie le cuesta buscar el lado malo a las cosas, y todo lo contrario cuando se trata de ver las cosas positivamente.
Después continuamos con una actividad algo distinta a las que veníamos acostumbrados. Plasmar el cómo nos sentimos en el presente no fue fácil. Muchos se esmeraron en usar revistas o pintar paisajes. Cada uno más lindo que el de al lado.
Lo que yo hice fue un tanto diferente. Traté de abarcar en una mismo trabajo lo que siento y pasa por mi cabeza en este momento.
Lo que surgió de esto puede parecerle raro a muchos, quizás incluso sin sentido. Una mancha blanca en un fondo rojo se presta para pensar así. Para mí era la mejor forma de representar lo que me pasa. Una pintura abstracta permite, a mi parecer, abarcar muchas más sensaciones y pensamientos de lo que el dibujo nos puede ofrecer. Permite la libre interpretación, siempre y cuando no se le busque un sentido racional.La verdad fue que una vez terminado mi trabajo, entendí el propósito de la clase, y agradecí haber tenido esta oportunidad de expresarme, y espero que el resto de mis compañeros también.

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