La música es, en mi opinión, una manera de expresión que va más allá de lo visible y por tanto no podemos ser ciegos a ella. Algunos dicen que es como los sentimientos suenan -y yo les creo-. Ha existido desde los orígenes del hombre, e incluso antes, en su pasado más primitivo, la necesidad de manifestar nuestra interioridad a través de la música, ya sea individual o colectivamente. De una forma u otra, el tipo que escuchamos es un fiel reflejo de nuestra forma de ser.
La clase del día 14 de Abril fue bastante distinta a las demás, y se trató justamente sobre lo recién mencionado. Quizás no tan distinta de las que veníamos teniendo en este ramo, pero de seguro sí en comparación con las típicas de la universidad o colegio. Para esta ocasión se nos pidió que cada uno trajera un instrumento, sin importar si lo sabemos tocar o no. La profesora abrió a través de una reflexión, preguntándonos sobre los tipos de música que escuchamos, la que más nos gusta, que sentimos al escucharla y quiénes tocaban algún instrumento.
Después nos separamos en 2 grupos para elegir un instrumento que no supiéramos tocar pero que nos llamara la atención, para luego intentar "representar" algunos colores a través de lo que tocábamos. Yo elegí el triángulo porque siempre me ha llamado la atención por ser tan simple pero melodioso. Esa actividad en especial fue bastante desordenada y ruidosa, más aún cuando la profesora Erna pidió que musicalizáramos el color rojo.
Más tarde, debimos juntarnos entre los que tuvieran instrumentos de la misma familia (ya sea cuerda, viento o percusión), y crear una pieza musical y presentarla frente al resto. Para eso se nos dio 20 minutos, lo que claramente no alcanzó para organizar a un grupo de 30 personas, más aún cuando se trataba de los instrumentos más ruidosos (percusión). Fue por eso que llevó por nombre "caos", a pesar de que no salió tan mal como pensábamos.
En la última parte de la clase la profesora pedía a un grupo de voluntarios que representaran una sensación o sentimiento a través de los instrumentos que decía. Estas fueron: tristeza, terror, carnaval y miedo. Esto fue más complicado que las actividades anteriores ya que cada uno traía un concepto de estas palabras que podía ser muy distinto al que otros podían tener. Por ejemplo, lo que para unos podía significar calma, era tristeza para otros. Eso nos ayudó a darnos cuenta que por muy obvio que nos parezca algo, jamás será visto de la misma manera por todo el resto, haciéndonos abrirnos a otros puntos de vista.
Resultó ser una clase muy dinámica y recreativa, dándonos la oportunidad de expresarnos de una manera distinta a la usual. Por otro lado, aprendimos que siempre, y en especial en nuestra carrera, la capacidad de escuchar es fundamental para lograr el objetivo que nos propongamos, más aún si tratamos de ponernos en los zapatos de otros para poder ayudarlo realmente.
La clase del día 14 de Abril fue bastante distinta a las demás, y se trató justamente sobre lo recién mencionado. Quizás no tan distinta de las que veníamos teniendo en este ramo, pero de seguro sí en comparación con las típicas de la universidad o colegio. Para esta ocasión se nos pidió que cada uno trajera un instrumento, sin importar si lo sabemos tocar o no. La profesora abrió a través de una reflexión, preguntándonos sobre los tipos de música que escuchamos, la que más nos gusta, que sentimos al escucharla y quiénes tocaban algún instrumento.
Después nos separamos en 2 grupos para elegir un instrumento que no supiéramos tocar pero que nos llamara la atención, para luego intentar "representar" algunos colores a través de lo que tocábamos. Yo elegí el triángulo porque siempre me ha llamado la atención por ser tan simple pero melodioso. Esa actividad en especial fue bastante desordenada y ruidosa, más aún cuando la profesora Erna pidió que musicalizáramos el color rojo.
Más tarde, debimos juntarnos entre los que tuvieran instrumentos de la misma familia (ya sea cuerda, viento o percusión), y crear una pieza musical y presentarla frente al resto. Para eso se nos dio 20 minutos, lo que claramente no alcanzó para organizar a un grupo de 30 personas, más aún cuando se trataba de los instrumentos más ruidosos (percusión). Fue por eso que llevó por nombre "caos", a pesar de que no salió tan mal como pensábamos.
En la última parte de la clase la profesora pedía a un grupo de voluntarios que representaran una sensación o sentimiento a través de los instrumentos que decía. Estas fueron: tristeza, terror, carnaval y miedo. Esto fue más complicado que las actividades anteriores ya que cada uno traía un concepto de estas palabras que podía ser muy distinto al que otros podían tener. Por ejemplo, lo que para unos podía significar calma, era tristeza para otros. Eso nos ayudó a darnos cuenta que por muy obvio que nos parezca algo, jamás será visto de la misma manera por todo el resto, haciéndonos abrirnos a otros puntos de vista.
Resultó ser una clase muy dinámica y recreativa, dándonos la oportunidad de expresarnos de una manera distinta a la usual. Por otro lado, aprendimos que siempre, y en especial en nuestra carrera, la capacidad de escuchar es fundamental para lograr el objetivo que nos propongamos, más aún si tratamos de ponernos en los zapatos de otros para poder ayudarlo realmente.


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