La clase del 15 de Mayo fue
dirigida por Daniel, el ayudante del ramo, ya que la profesora Erna
estaba de viaje. En esta oportunidad se nos pidió que fuéramos con ropa cómoda,
y al llegar a la sala tuvimos que sacarnos los zapatos.
Primero nos dividió en 2
grupos, y comenzó el primer grupo (en el que estaba
yo) sentándonos en el suelo y se nos pidió que nos pusiéramos cómodos
y que cada uno tuviera suficiente espacio para moverse fácilmente.
Hicimos un estiramiento y calentamiento para prepararnos para lo que
venía. Fue bastante agradable ya que la semana fue muy estresante y tener este
espacio para liberar tensiones nos vino muy bien. Después, tuvimos que relajar
todo el cuerpo y mover distintas partes, una a la vez, desde el cuello hasta la
nariz, de la forma que quisiéramos. Con ese ejercicio nos fuimos dando cuenta
de que realmente el control que tenemos sobre mucho menos del que creemos, y
que por mucho de que nosotros seamos "dueños" de él, estamos muy
limitados a usarlo como pensábamos que podíamos.
Luego tuvimos que hacer parejas y ponernos
espalda con espalda y movernos de la manera que nos naciera pero sin
despegarnos, dejándonos llevar por la música (que estuvo sonando durante toda
la clase). Y después, con la misma persona de antes, tuvimos que jugar al
espejo, donde una se movía como quisiera y la otra tenía que imitarla. No estoy
segura si todos cumplieron las instrucciones, pero sí lo pasamos muy bien
porque al final todos estaban bailando y riéndose.
Después fue el turno del otro grupo, así que nos tocó
observarlos. Ellos, a diferencia de nosotros, tuvieron que ponerse boca abajo y
mover otras partes del cuerpo. Luego hicieron una dinámica que se trataba de
que todos estaban en un barco que se hundía y para salir de ahí y salvarse
tenían que hacer un movimiento que representara algo. Todos eran originales,
aunque la mayoría trataban sobre el mar y muchos no eran muy adivinables.
Para cerrar, Daniel nos reunió en un círculo y nos
preguntó sobre qué finalidad podría tener esta sesión como futuros terapeutas
ocupacionales. Hablamos sobre la importancia de conocer y poder manejar nuestro cuerpo a nuestro antojo, para poder usarlo como herramienta de la terapia de la
mejor manera posible y que nunca se transforme en un obstáculo. Hablamos de que
muchas veces, una vez que ejerzamos, nos encontraremos con poco o nada de recursos
para llevar adelante alguna terapia. Pero siempre nos tendremos a nosotros
mismos con nuestras habilidades y conocimientos para lograr nuestros objetivos,
sólo necesitamos sacarle provecho a ellos. Por otro lado, debemos ser capaces
de adaptarnos a lo que la situación, o el usuario nos pida, usando nuestra
creatividad para lograr la motivación y así la llegada a quien estemos
tratando. Es por eso que necesitamos tener consciencia sobre la trascendencia
de nuestro cuerpo y mente como medio indispensable para sacar adelante una
terapia, y desarrollar las habilidades necesarias para lograrlo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario