En esta última entrada del blog, escribiré sobre la última clase, la que trató sobre las presentaciones de los conceptos elegidos hace ya meses, y que mostraban nuestro trabajo realizado a lo largo de ellos para el "Mail Art".
En mi opinión, fue realmente una exposición de los talentos de cada uno de los integrantes de nuestro curso, ya que se dio el espacio - y se supo aprovechar- para materializar el concepto que correspondía, pero de la manera especial y única que cada uno consideró mejor. Y con esto me refiero no solo a los trabajos más elaborados y detallistas de quienes así lo vieron, sino también los más simbólicos o prácticos, manifestándose así la forma en que cada uno quiso "aplicar" su concepto.
Antes de empezar, tuvimos que entregar cada uno sus regalos, explicando el por qué de cada uno. Fue una instancia gratificante que hizo sentir que valió la pena es esfuerzo. Cada tema -amistad, inclusión, creatividad, autoestima, libertad, expresión, cuidar, sensación, acoger y bienestar-, tuvo mil formas de interpretarse y ahí se manifestó la perspectiva de cada uno. Mi grupo eligió "Sensación", y en mi caso basé mis trabajos en una misma línea. Para mí, el concepto de sensación no es tan subjetivo o relativo como lo son otros, sino que es un término más bien uniforme. Entonces, no quise "adaptar" mis regalos a la visión particular de de cada una sobre ese tema, sino que, a partir de lo que conozco y fui conociendo a cada una de las integrantes del grupo, buscar lograr de distintas maneras producirles una sensación en particular. Mencionaré alguno de los trabajos que hice.A Paloma le hice una cajita con galletas de la suerte de colores con distintos mensajes positivos para que lea los días que siente menos motivación para hacer cosas. A Vale le regalé un espejo decorado con mostacillas con un poema de Benedetti escrito, porque la encuentro una persona muy femenina y a través de un espejo (o simbólicamente lo que implica mirarse a uno mismo), somos capaces de influir en nuestras propias sensaciones sobre la realidad, por lo que debemos tomarles el peso. A Rocío le confeccioné un álbum con fotos más bien profundas porque es bastante sensible, sabiendo que no la dejaría indiferente.
Cada grupo tuvo un espacio para referirse a su trabajo, en cuanto a sus regalos o la manera en que abarcaron el tema o cómo lo entendieron. Nuevamente, se formó un espacio muy especial en que cada uno pudo abrirse un poco más y contarnos - consciente o inconscientemente- sobre ellos. Fue muy lindo ver la dedicación de todos plasmada en regalos, cada uno con la mejor intención de que lograra las expectativas del dueño.
Es sorprendente como en tan poco tiempo fuimos capaces de acercarnos tanto y creo que este trabajo, por laborioso que haya sido, es en parte responsable de ello. Sin mencionar la asignatura, que debemos agradecer por permitir que se diera este y muchos otros espacios de confianza.
En mi opinión, fue realmente una exposición de los talentos de cada uno de los integrantes de nuestro curso, ya que se dio el espacio - y se supo aprovechar- para materializar el concepto que correspondía, pero de la manera especial y única que cada uno consideró mejor. Y con esto me refiero no solo a los trabajos más elaborados y detallistas de quienes así lo vieron, sino también los más simbólicos o prácticos, manifestándose así la forma en que cada uno quiso "aplicar" su concepto.
Antes de empezar, tuvimos que entregar cada uno sus regalos, explicando el por qué de cada uno. Fue una instancia gratificante que hizo sentir que valió la pena es esfuerzo. Cada tema -amistad, inclusión, creatividad, autoestima, libertad, expresión, cuidar, sensación, acoger y bienestar-, tuvo mil formas de interpretarse y ahí se manifestó la perspectiva de cada uno. Mi grupo eligió "Sensación", y en mi caso basé mis trabajos en una misma línea. Para mí, el concepto de sensación no es tan subjetivo o relativo como lo son otros, sino que es un término más bien uniforme. Entonces, no quise "adaptar" mis regalos a la visión particular de de cada una sobre ese tema, sino que, a partir de lo que conozco y fui conociendo a cada una de las integrantes del grupo, buscar lograr de distintas maneras producirles una sensación en particular. Mencionaré alguno de los trabajos que hice.A Paloma le hice una cajita con galletas de la suerte de colores con distintos mensajes positivos para que lea los días que siente menos motivación para hacer cosas. A Vale le regalé un espejo decorado con mostacillas con un poema de Benedetti escrito, porque la encuentro una persona muy femenina y a través de un espejo (o simbólicamente lo que implica mirarse a uno mismo), somos capaces de influir en nuestras propias sensaciones sobre la realidad, por lo que debemos tomarles el peso. A Rocío le confeccioné un álbum con fotos más bien profundas porque es bastante sensible, sabiendo que no la dejaría indiferente.
Cada grupo tuvo un espacio para referirse a su trabajo, en cuanto a sus regalos o la manera en que abarcaron el tema o cómo lo entendieron. Nuevamente, se formó un espacio muy especial en que cada uno pudo abrirse un poco más y contarnos - consciente o inconscientemente- sobre ellos. Fue muy lindo ver la dedicación de todos plasmada en regalos, cada uno con la mejor intención de que lograra las expectativas del dueño.
Es sorprendente como en tan poco tiempo fuimos capaces de acercarnos tanto y creo que este trabajo, por laborioso que haya sido, es en parte responsable de ello. Sin mencionar la asignatura, que debemos agradecer por permitir que se diera este y muchos otros espacios de confianza.


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